Los expertos creen que el agua saldrá del acuífero saturado con relativa rapidez y que, si se dan colapsos, serán puntuales y no de gran tamaño
Mari Carmen Mateos tenía el bolso preparado con lo esencial horas antes de que la Guardia Civil le diese el aviso de desalojar su casa en la plaza de España de Grazalema. Lo supo porque “desde el suelo sonaban zumbidos raros, como el que da un golpe contra una pared” y por ese agua que manaba, por donde podía, de los bajos de las viviendas de la acera de enfrente a la suya. Desalojada como el resto de los 1.500 vecinos, lo cuenta...
desde la casa de su hija en Ronda. Ahora su pueblo solo pisa la Guardia Civil y geólogos expertos que, en principio, son relativamente optimistas. Esperan que el acuífero abotargado de agua bajo el pueblo tarde apenas unos días en volver a la normalidad cuando deje de llover y descartan que los colapsos —si se dan— sean de gran tamaño.
“Es un evento extraordinario y muy singular”, resume Santiago García, profesor hidrogeología del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cádiz. Aunque el experto no está sobre el terreno, sigue de cerca el despliegue que ya ha realizado el Gobierno con técnicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a petición de la Junta de Andalucía. Hasta 12 profesionales están ya desplegados tanto en Grazalema, como en el entorno cercano de la Sierra entre Cádiz y Málaga. “Es un equipo de hidrogeólogos y especialistas en movimientos del terreno. Están siguiendo todos los fenómenos y lugares”, explica Juan José Durán, del grupo Hidrogeología Ambiental y Cambio Global del Instituto Geológico y Minero de España, integrado en el CSIC y que coordina desde Madrid los datos que se están recabando.









