La contundente victoria en las presidenciales del socialdemócrata António José Seguro frente al ultra André Ventura abre la puerta a la estabilidad política en el país vecino
António José Seguro, un socialdemócrata moderado que llevaba 12 años alejado de la política, será el nuevo presidente de Portugal tras obtener una victoria tan arrolladora como inesperada hace unos meses. El 66% de los votantes le han elegido frente al líder extremista, André Ventura, que cosechó el 33%. Con casi 3,5 millones de votos, Seguro será el jefe del Estado más votado de la historia de la democracia portuguesa, por encima del récord del carismático Mário Soares en 1991.
Con claridad, los portugueses han escogido la templanza frente a la cólera y la certidumbre de un político que respeta el marco democrático frente a otro repleto de incógnitas y discursos excluyentes. Ventura prometía un país para los portugueses “de bien”, mientras Seguro se presentaba como el “presidente de todos”.
El temor de la mayoría de los electores a sufrir un retroceso en sus derechos y libertades, conquistados hace apenas medio siglo tras derribar la dictadura, explica que Seguro haya atraído votantes a su derecha y a su izquierda. Pero es mérito de la personalidad del candidato el que pueda recibir tanto el apoyo del expresidente conservador Aníbal Cavaco Silva como del candidato comunista António Filipe, quien concurrió contra él en la primera vuelta. Resulta difícil que otros candidatos socialistas que sonaron para esta carrera hubiesen concitado un aplauso tan transversal en la sociedad.
















