El ascenso del populista André Ventura en seis años muestra el giro radical del país. Tres candidatos de derechas, un socialista y un almirante en la reserva pugnan con opciones por el cargo
Entre la votación de este domingo y la que eligió por primera vez a Marcelo Rebelo de Sousa como presidente de la República de Portugal no solo han pasado diez años. La historia parece metida en una lavadora y atrapada en la función de centrifugar. En el mundo y en Portugal. Aquí va un relato revelador del profundo giro dado por el país, visible en la histórica fuerza de la derecha en el Parlamento (casi el 70%). Casi más llamativo que el cambio de protagonistas políticos, es el cambio de los tiempos.
En 2021, Portugal se convirtió en el único país que ofreció su solidaridad a Ahmad Sarmast, el director de la escuela de música de Kabul (Afganistán) que solicitó ayuda internacional tras la vuelta al poder de los talibán. Alemania, el Reino Unido y Canadá, más grandes y más ricos, ignoraron su petición de auxilio. A finales de ese año, 273 afganos amenazados (la música, ya saben, es un peligro) aterrizaron en Lisboa. Con una parte de los exiliados se ha rehecho la Joven Orquesta Afgana, con sede en Braga, en el norte de Portugal, invitada a menudo a giras internacionales.















