Once candidatos concurren a las elecciones más inciertas de la democracia, con un dirigente de ultraderecha como favorito para pasar a la segunda vuelta
A los portugueses les interesan más las elecciones legislativas que las presidenciales. Al menos, así ha sido hasta este domingo, cuando once millones de electores pueden votar al sustituto de Marcelo Rebelo de Sousa como jefe del Estado en unas elecciones reñidas y repletas de singularidades históricas. Hasta las 13.00 (una hora más en la España peninsular), la participación era del 21,18%, frente al 17% que se registró en 2021.
En las diez ocasiones anteriores que han ido a las urnas para elegir al jefe del Estado, la abstención ha superado a veces el 50% y alcanzó su mayor pico en 2021 (el 60,8%), cuando Marcelo Rebelo de Sousa ganó su segundo mandato.
A aquella desmovilización ayudó que los socialistas no apoyaron a ninguno de los suyos y apostaran por la continuidad de Rebelo de Sousa, una estrategia de António Costa, entonces primer ministro y líder del Partido Socialista, para mantener engrasada su relación con el presidente de la República, pese a tratarse de alguien procedente del Partido Social Demócrata (PSD, centro derecha).














