El candidato socialista duplicó los apoyos respecto a la primera vuelta al heredar casi todo el capital electoral de sus antiguos rivales, a derecha e izquierda
Las elecciones presidenciales de este domingo en Portugal, donde el socialista António José Seguro obtuvo una victoria arrolladora frente al ultra André Ventura, no eran ordinarias. Además de sobreponerse al rastro destructor de varias borrascas, el...
país afrontaba un dilema nuevo en su medio siglo de democracia: la elección entre un político convencional y un candidato extremista que prometía cambiar el sistema con un “puñetazo”.
Nunca André Ventura, líder de Chega, se explayó mucho sobre qué cambiaría exactamente el puñetazo, pero sus reiterados ataques al “régimen de abril”, como denomina a la democracia surgida de la revolución del 25 de abril de 1974, y sus alusiones a la dictadura para arreglar los problemas (“hacían falta tres salazares”) han bastado para movilizar a la mayoría de la población para frenarle. “Aunque ha ganado votos, Ventura quedó por debajo de sus objetivos. En estas elecciones, los portugueses han creado un cordón sanitario que lo alejó mucho del Palacio de Belém”, señala Felisbela Lopes, catedrática del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad do Minho.
















