Son baratos, nutritivos y están buenísimos: los humildes garbanzos no tienen más que ventajas. Esta es una selección de platos invernales y reconfortantes en los que son los protagonistas

Desprestigiados durante décadas como alimento “de pobres”, los garbanzos son un alimento que deberíamos reivindicar como nunca en el siglo XXI. Están cargados de nutritiva proteína vegetal, su producción es sostenible, son mucho más baratos que la carne o el pescado y, bien cocinados, están buenísimos. Otra de sus ventajas es su versatilidad: lo mismo valen para un hummus que para una ensalada, pero hoy nos fijamos en su uso en platos calientes, que estamos en pleno invierno. Esta es una selección de recetas calentitas y reconfortantes con garbanzos, ideales para el frío febrero.

Para reivindicar y devolver a la actualidad esta joya del recetario tradicional, proponemos una versión actualizada que no exige ni mucho tiempo ni mucho trabajo. Es completa (legumbre + verdura + hidratos), aromática, con un punto de acidez que la aligera… y un toque especial en forma de majaíllo andaluz, que sube el sabor y la cremosidad de la sopa.

Los garbanzos triturados ayudan a crear la sensación salsosa -término altamente técnico-, recubriendo la pasta y ayudando a que todos los sabores se mezclen. Los tomates cherry aportan umami y dulzor, haciendo que cada bocado tenga matices distintos y que el plato no resulte aburrido. Para terminar de cantar las maravillas de esta receta, diremos que también funciona para táper.