El número uno, citado en los cuartos del martes con De Miñaur, suaviza al máximo la maniobra y sigue los pasos del balcánico: colocación por encima de la potencia
Durante las últimas navidades, los ojos ajenos captaron en la Real Sociedad Club de Campo de El Palmar una escena que, por más que fuera ya conocida, ofrecía pistas. En las imágenes, Samuel López, el nuevo técnico de Carlos Alcaraz, suspendía una canasta a unos tres metros de altura para que el jugador —clasificado para los cuartos de final del Open de Australia, después de batir a Tommy Paul por 7-6(6), 6-4 y 7...
-5, en 2h 45— ensayase la postura del lanzamiento de la pelota. Es decir, el técnico y el número uno estaban urdiendo algo, y ese algo se ha materializado estos días en Melbourne, campo de experimentación.
Necesariamente predispuesto a darle otra vuelta de tuerca a su repertorio, porque Jannik Sinner también crece y se reinventa, y uno y otro no conceden un solo palmo de terreno, el murciano (22 años) dialogó con López (55) nada más ponerse manos a la obra y entre ambos llegaron a la conclusión de que la maniobra del saque admitía una serie de ajustes que podía mejorar el primer pelotazo. Nada nuevo, en realidad. Un año atrás, el fotograma era exactamente el mismo: Samu con la canastita, y Alcaraz suspendiendo la bola en el aire una y otra vez para terminar dando con el gesto más cómodo, a la par que efectivo.






