El murciano, derrotado por Sinner en Montecarlo y destronado como número uno, deja atrás una “semana complicada” y elogia la comprensión del juego del italiano
Lejos de dramatizar e intentando quitarle hierro al asunto, Carlos Alcaraz admitía tras del debut del pasado martes contra Sebastián Báez que perder el número uno era una simple cuestión de tiempo. Demasiados puntos a defender, así que, si no era en el Principado, recalcaba, sería más adelante. Tal vez Barcelona, si no Roma o Roland Garros. “Voy a hacer lo que pueda”, decía. “Pero para mí eso ahora es secundario. El objetivo es sentirme lo mejor posible”.
n-todo-destrona-a-alcaraz-en-montecarlo-y-le-arrebata-el-numero-uno.html" data-link-track-dtm="">Jannik Sinner le superó este domingo en la final (7-6(5) y 6-3, tras 2h 14m) y finalmente se consumó el cambio de orden que, no obstante, podría ser momentáneo, ya que si el español logra conquistar por tercera vez el Godó, el domingo, retomará el mando del circuito.
Siempre escuece perder la condición, pero seguramente mucho más las sensaciones que le ha dejado al murciano una semana “complicada” en la que a pesar de haber conseguido progresar hasta la última ronda, no terminó de dar con la tecla del todo. Obtuvo resultados más bien holgados ante Báez y Bublik (rosco incluido ante este), y también supo contener a Vacherot en las semifinales; sin embargo, el duelo de los octavos contra Tomás Martín Etcheverry le dejó mal poso —“es muy difícil confiar cuando no tienes feeling con la bola”, admitió en plena acción— y después de haber batido al monegasco, el sábado, se fue de inmediato a la pista de entrenamientos para intentar afinarse: “No he golpeado como quería”, explicó ante los periodistas.








