El español se sobrepone a la exigencia del finlandés en el primer set (6-4 y 6-2, tras 1h25) y a unas molestias en el antebrazo. Se enfrentará en los octavos a Machac (47º)

Carlos Alcaraz admitía estar “un poco cansado” en este inicio del Trofeo Conde de Godó. El murciano venía de caer contra Jannik Sinner (7-6(5) y 6-3) y de perder también el número uno del ranking de la ATP en la final del Masters de Montecarlo del pasado domingo, y no había tenido tiempo de recuperarse antes de afrontar este nuevo torneo. Debutaba ante el finlandés Otto Virtanen (130º del mundo) y empezar con buenas sensaciones era necesario para recuperar la confianza en esta gira de tierra batida. Sin embargo no fue, ni de lejos, el estreno deseado, aunque el murciano Alcaraz no bajó los brazos y pudo acabar rematando el trabajo en un duelo en el que fue de menos a más, y que finalmente se llevó en dos sets: 6-4, 6-2, tras 1h 25m. Se enfrentará el jueves a Tomas Machac (2-6, 6-4 y 6-2 a Sebastián Báez).

Además de las dificultades del primer parcial, Alcaraz se llevó un susto al noveno juego, cuando unas molestias en el antebrazo derecho le obligaron a solicitar la asistencia médica. No obstante, el tenista las asoció al esfuerzo y a la adaptación, puesto que entre un torneo y otro no ha podido ejercitarse; apenas unos pocos pelotazos en la previa del partido. “Al final salen cosas en algún movimiento que no es muy habitual, así que ahora lo hablaremos con el equipo y a ver… Hemos intentado tranquilizarnos a nosotros mismos, intentar seguir y, sobre todo, ir más relajado”, transmitió; “pero bueno, yo creo que son unas molestias que he tenido previamente y que nunca han llegado a nada más, así que esperemos que esta vez sea igual”.