La UE empieza a entender los contornos del nuevo orden mundial, pero se ve lastrada por la falta de voluntad política

Trump no es irracional. Es irreverente, obstinado y performativo. Un hombre fuerte, narcisista y con tendencias autoritarias, que solo entiende el lenguaje mercantilista. Utiliza la prueba y el error para condicionar a sus rivales, en una lucha por el poder y el protagonismo. Sus últimas acciones ayudan a definir los contornos de la nueva política exterior de Estados Unidos, y lo que nos exaspera no es la imprevisibilidad de sus acciones, sino que sean consecuentes con sus exabruptos, hablados y escritos. ...

Trump el transaccional, el aislacionista o el nuevo rey de la esfera de influencia estadounidense han sido algunas de las etiquetas para un presidente que, en el fondo, representa una clara desviación de los consensos transatlánticos e internacionales de las últimas décadas. La venda en nuestros ojos a menudo nos ha impedido reaccionar ante lo certero de sus mensajes. La operación militar en Venezuela para detener a Maduro y las amenazas contra Groenlandia siguen la estela de la Estrategia de Seguridad Nacional, publicada en diciembre del año pasado. En ella destacan una visión imperialista hacia el hemisferio occidental —procurando para Estados Unidos el control del continente americano— y la animadversión hacia Europa y su debilidad.