La inversión colectiva de décadas en ampliar la red ferroviaria española exige el compromiso de evitar su deterioro

Un informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) aportó el viernes la primera hipótesis de trabajo oficial sobre las causas del trágico accidente de dos trenes de alta velocidad sucedido el pasado sábado por la noche a la altura de Adamuz, Córdoba. Allí murieron 45 personas en el acto y decenas siguen heridas. A los familiares de estas víctimas se les debía esta información, aunque se tarde meses en saber exactamente qué pasó. Pero no estamos en el momento de las culpas, sino de entender.

Completado el informe con la información que han aportado el Ministerio de Transportes, Adif y Renfe, la hipótesis de los hechos más plausible se puede resumir en que en ese tramo de vía se apreciaba una pequeña muesca en las horas previas al accidente. No hizo saltar ninguna alarma. La vía se rompió, quizá por esa muesca, al paso de un tren Iryo y descarrilaron tres vagones. La fatalidad quiso que un tren Alvia pasara por la otra vía en ese instante y los embistiera. Ni siquiera el centro de control de Renfe comprendió en los primeros minutos lo que había pasado.