El homenajeado Joaquín Pueyo, de 93 años, acompañado de su nieto. EFE/ Adrián Ruiz Hierro

Naiale Urkijo

Vitoria (EFE).- La «caza» o recolección de trufa empezó en España en una posguerra marcada por la pobreza y permitió ganarse la vida a personas como Joaquín Pueyo (Barbastro, Huesca, 1932) que en plena dictadura pasaba a Francia para vender este hongo tan apreciado en la gastronomía.

En busca de trufales recorrió varias regiones y a principios de la década de los 60 se topó en Santa Cruz de Campezo (Álava) con un encinar que, según su ojo experto, reunía las condiciones para ser un trufal generoso. Y acertó: en una sola mañana recogió 22 kilos. Fue entonces cuando decidió que este sería su lugar de «caza».

Finalmente fueron 35 los años en los que Pueyo regresó cada noviembre a Santa Cruz de Campezo para recolectar trufa, una práctica que él introdujo en Álava. Ahora, 60 años más tarde, la Asociación Etnográfica Amalur está rodando un documental sobre él y hoy se presenta el trailer en la Casa de Cultura de esta localidad alavesa.