Cambió viajar por todo el mundo y el escaparatismo por trabajar como banastero en Los Villanuevas, un pueblo en el valle de Olba. Las Rozas Village ha tenido el ojo de fusionar sus dos talentos

Cuando Raúl Hoyo Salvador (Barcelona, 46 años) decidió ponerse una fecha para instalarse de manera definitiva en el pueblo de su familia materna, recuperó el mote de su bisabuelo para su nombre artístico, al que llamaban el Chano. No se sabe muy bien si este sobrenombre le cayó de la expresión chino chano o de chanada, voces locales que significan sin prisas y haber hecho una tontería o travesura. Si fue por lo primero, sin duda Raúl habría heredado su carácter tranquilo, que aplica tanto en su forma de trabajar artesanalmente con fibras naturales como en su estilo de vida en Los Villanuevas, una pequeña aldea del valle de Olba, en Teruel.

“La primera decisión que tuve que tomar fue: ¿Me voy de jubilado o de persona activa? Entonces me di cuenta de que quería vivir en el pueblo siendo joven y activo”, afirma con convencimiento. “Mis abuelos se fueron a Barcelona antes de la Guerra Civil, pero mi familia siempre mantuvo el vínculo con el pueblo. La primera vez que vine tenía solo dos meses. Hasta los veinte años pasaba aquí todos los veranos, desde San Juan hasta que empezaban las clases. Cada año de mi vida he venido al pueblo, incluso cuando vivía en Londres”.