Mariano Vélez, aficionado a la restauración, remoza un centenar de obras adquiridas en sus visitas al Rastro de Madrid
En un sótano del Ayuntamiento de Lagunaseca, un pequeño municipio de la Serranía Alta de Cuenca con apenas medio centenar de censados, reposan un centenar de obras restauradas por Mariano Vélez, un sacerdote jubilado que pasa sus años de retiro entre los misales y calices de la parroquia de Vallecas a la que acude como voluntario y las visitas que realiza a los
tps://elpais.com/icon-design/2022-01-15/la-nueva-generacion-de-anticuarios-que-esta-revitalizando-el-rastro-de-madrid.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/icon-design/2022-01-15/la-nueva-generacion-de-anticuarios-que-esta-revitalizando-el-rastro-de-madrid.html" data-link-track-dtm="">anticuarios del Rastro de Madrid. De allí han salido la mayoría de las obras que ha restaurado desde que su vocación religiosa se entremezclara, casi al mismo tiempo, con la artística. Cristos, vírgenes, escenas evangélicas, pero también bodegones, marinas, cobres pintados y hasta muebles conforman una nutrida e insólita colección de arte que Vélez desea ver expuesta antes de morir en su pueblo natal: “Tengo 80 años, no puedo esperar mucho más. Cualquier día me puede dar algo, y no quiero que todo esto se quede encerrado”, cuenta.






