La enseñanza de esta técnica decorativa en la formación profesional y su declaración como Bien de Interés Cultural hacen que el gremio se muestre esperanzado
A sus 87 años, Mariano San Félix sigue manejando el cincel y el martillo con una vista y un pulso prodigiosos. Su pequeño estudio en el Camarín de San Cipriano, en el Casco Histórico de Toledo, es uno de los templos vivos del damasquinado artesanal. La capital castellanomanchega es el único lugar de Europa que aún preserva esta técnica milenaria que también mantiene algunos reductos en Marruecos, India o Japón. San Félix es uno de los grandes damasquinadores de Toledo y maestro de otros. De su taller han salido algunos de ...
los artesanos que, todavía hoy, ornamentan los dibujos realizados sobre piezas de acero blando incrustando en ellas hilos y láminas de oro o plata. El aprendizaje del damasquinado ha recaído durante décadas en los talleres que pervivían en la ciudad, hoy reconvertidos en pequeños estudios, pero en apenas dos semanas, volverá a la Escuela de Artes y Oficios de Toledo, donde ya tuvo su periplo en la primera mitad del siglo pasado integrado en las enseñanzas de metalistería, ya desaparecidas.
“Es una gran noticia”, cuenta Mariano San Félix a EL PAÍS al hablar de un oficio que es seña de identidad de Toledo, como lo son su espadería o su mazapán, y que, a partir de ahora, contará con su propia formación reglada a través de un certificado de profesionalidad impulsado por el Gobierno de Castilla-La Mancha. La incorporación de esta técnica decorativa a la Formación Profesional coincide, además, con la declaración del damasquinado artesanal como Bien de Interés Cultural (BIC) por el Ejecutivo de Emiliano García-Page, aunque Mariano, presidente de la Fundación Damasquinado de Toledo, pone el énfasis en la formación. “La prioridad para mí es formar a damasquinadores para que este oficio no se pierda. Si no hay relevo generacional en pocos años se extinguirá”, dice. El curso, que contará con 15 plazas, pretende contener esa sangría. A la escuela ya han llegado 30 correos de posibles candidatos. “Tenemos mucha gente de fuera, antiguos alumnos y también artesanos”, explica Carlos Sánchez, director de la Escuela de Artes y Oficios de Toledo.






