El Elche se lleva un punto de Mestalla gracias a su único remate de mérito en otro partido sin puntería de los de Corberán
Un nubarrón persigue al Valencia desde hace meses. El equipo es incapaz de sosegar su angustia por más que pasen las semanas y se sucedan las oportunidades para enderezar su trayectoria, ahora mismo descendente, en una temporada que se ha vuelto a envenenar. Esta vez evitó la derrota (1-1) por un penalti en el tramo final del partido ante un Elche que sigue sin ganar en sus nueve viajes en la Liga y que durante unos minutos paladeó un premio demasiado generoso para sus méritos.
El equipo de Carlos Corberán, pitado en la presentación, se encontró un partido demasiado enmarañado. Sus jugadores, más verticales, fueron capaces de agenciarse cuatro oportunidades en la primera mitad, pero no supo concretarlas. Los errores están lastrando al conjunto blanquinegro, en posiciones de descenso.
Su defensa tiene querencia al despiste y contagia inseguridad al resto de su equipo. Tárrega ha perdido jerarquía y Copete vive eternamente cuestionado a pesar de su solvencia. Peor le va a Gayá, convertido en villano esta temporada por la hinchada. El Valencia parece un conjunto maldito que perdió demasiado pronto a Thierry, que tuvo que ceder su banda al atolondrado Foulquier. Mestalla no tiene paciencia y avivó con sus pitos los miedos del francés.






