El Mallorca se ve acorralado en Mestalla pero consigue salvar el empate ante un rival que suma de uno en uno

Nadie empata más que este Valencia, que no termina de despegar porque, a pesar de la evidente mejoría en su juego, le falta rematar los partidos. Es su cuenta pendiente y la salvación de un Mallorca que empezó dominando el partido pero al que su rival acabó aprentando contra las cuerdas. No termina de remontar el equipo de Carlos Corberán porque avanza, de empate en empate, con pasitos de hormiga.

El Mallorca mandó durante los primeros minutos sobre el Valencia, otra vez perdido después de algunos partidos potables y sin patrón en la zona de creación. El equipo de Jagoba Arrasate hería a su rival con los centros desde las bandas. Jan Virgili, rápido y escurridizo, encontraba con frecuencia el camino para lanzar centros con mucho peligro para la zaga del Valencia, que, una jornada más, se derrumbó en una jugada a balón parado que premió a Samu Costa.

Filip Ugrinic intentó despuntar en la medular cuando el marcador ya estaba en su contra. El suizo se hizo grande y empezó a mover el balón con velocidad e intención. El despertar de Ugrinic espoleó al Valencia. El equipo, más peligroso desde que Carlos Corberán junta en la punta al versátil Lucas Beltran con Hugo Duro, enseñó los dientes y se lanzó a por el Mallorca, que sufrió lo indecible en los últimos minutos y que respiró cuando escuchó el silbato del árbitro.