Los andaluces se quedan a tres puntos del descenso y los de Corberán se alejan de la quema para pensar en cotas mayores, mientras que Almeyda sufre una bajada de tensión con su puesto en el alambre
El Valencia, con un estupendo primer tiempo, ganó un duelo vital al Sevilla en la zona baja de la tabla que deja muy tocado al conjunto andaluz. Los de Carlos Corberán fueron eficaces y ordenados, muy bien dirigidos por un Guido estupendo, para superar a un rival que cuajó una de sus peores actuaciones de la temporada. Del duelo sale muy tocado Matías Almeyda, el técnico de los locales, que se la jugó con una alineación muy atrevida y erró después con los cambios. No se entiende cómo el entrenador argentino no colocó de titular a Oso, su futbolista más en forma. El Valencia respira, y mucho, después de su derrota en Oviedo. A siete puntos del descenso, se puede permitir incluso pensar en Europa ante lo estrecho de la clasificación. Lo único negativo fue el golpe en la cabeza que se llevó Gayà y que le obligó a pasar por el hospital por precaución después de ser sustituido por Javi Vázquez.
El Sevilla se queda a tres puntos del abismo y, lo peor son las sensaciones que transmite. Su partido ante el Valencia fue realmente muy discreto. Los andaluces encaran el tramo decisivo de la temporada con un perfil muy bajo. A su declive deportivo se le unen los gestos de su gran afición. La mayoría de los aficionados abandonó el Sánchez Pizjuán al final del choque para dejarlo casi vacío. Fue la séptima derrota cosechada en casa en todo el curso. Así las cosas, el panorama para el Sevilla se ve oscuro, aunque queda mucho por delante todavía.






