Los andaluces salen de la zona de descenso al derrotar a un rival plagado de suplentes y canteranos

Sumido en el barro, en posición de descenso y después de cinco partidos seguidos sin ganar, el Sevilla se agarró a la salvación con un triunfo vital ante un Atlético de servicios mínimos, que acumula su tercera derrota seguida en la Liga. Un equipo, el madrileño, con la mente puesta en otra cosa y que facilitó el camino del Sevilla con su alineación y su actitud. No deben estar muy contentos en Vitoria, Elche o Mallorca con la decisión de Simeone, pero eso no es problema del Sevilla, que se impuso con dos goles a balón parado y un ejercicio de fe en defensa ante un rival que apenas quiso pelear. No obstante, le tocó sufrir al Sevilla, porque es un puro flan y tiene muy pocos argumentos futbolísticos. El tramo final fue un suplicio para los andaluces, metidos atrás, sacando balones de forma desesperada. Resistió el Sevilla, que rompió su mala racha y pudo respirar, y mucho, en su pelea por conseguir la permanencia.

Resulta pavorosa la involución del Sevilla, que inició el choque en puestos de descenso tras el triunfo del Elche. Ni un inicio de mucha fe y un gol a los 10 minutos por penalti del joven Dani Martínez al listo Isaac anotado por Akor sirvieron para tranquilizar los ánimos de un equipo descompuesto, incapaz durante muchos minutos de ser competitivo frente a un Atlético plagado de chavales y de suplentes (hasta cuatro jugadores del filial de titulares). Los de Simeone, sancionado en la grada, se juegan mucho en la próxima semana en los cuartos de la Champions y la final de la Copa, por lo que salieron al Sánchez Pizjuán sin ardor competitivo. Pero su juego fue bueno en el primer tiempo, con sus jugadores bastante sueltos y un Almada como director de orquesta.