Los progenitores deben aportar a los niños herramientas de sociabilización para que construyan relaciones sanas, esenciales para su autoestima y sentido de pertenencia

Las amistades durante la infancia son mucho más que simples reencuentros entre niños que se entretienen en compartir juegos, momentos o en planear aventuras. Con el tiempo, pueden llegar a tejerse vínculos esenciales, duraderos y auténticos más allá de la mera compañía. “Los amigos de los niños son un pilar fundam...

ental en su desarrollo emocional, social y cognitivo. A través de sus iguales, los menores aprenden a relacionarse, a interactuar y a explorar en el entorno más allá de su familia nuclear”, declara Mercedes Bermejo, psicóloga infantojuvenil.

La importancia de construir vínculos tempranos llega a ser esencial a un nivel profundo en la psique del menor, porque les ayuda a entrenar habilidades de cara a la adultez como “la empatía, la negociación, la resolución de conflictos, y la regulación emocional”, señala. “En la infancia más avanzada y adolescencia, la pertenencia y los referentes son los iguales, y por ello, las amistades contribuyen también a la construcción de la identidad y de la autoestima, por lo que esto refuerza su valía personal”.