Los padres deben brindar un acompañamiento equilibrado, que combine seguridad con libertad y confianza, para evitar que sus hijos generen dependencia, inseguridad, baja autoestima y poca iniciativa personal

La adolescencia es un período de desarrollo repleto de cambios y desafíos, donde las emociones se experimentan de forma intensa y se viven muchas nuevas experiencias. A muchas familias les cuesta aceptar que

cesidades-contrarias.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/mamas-papas/expertos/2023-04-12/adolescencia-como-gestionar-una-etapa-clave-donde-hay-que-satisfacer-necesidades-contrarias.html" data-link-track-dtm="">su hijo adolescente tenga necesidades distintas a las que tenía durante su infancia. Les resulta complejo concederle la libertad, el espacio y la autonomía que ahora necesita para crecer, para comenzar a tomar sus propias decisiones y dibujar su camino. Como padres, es natural querer proteger a un hijo; es un acto instintivo. A ninguno le gusta ver cómo comete errores y asume las consecuencias de sus malas elecciones. Por esta razón, muchos progenitores evitan que este sufra, se frustre o experimente emociones desagradables, como el miedo o la tristeza, adelantándose a sus posibles equivocaciones o eliminando las piedras del camino.