Pasar tiempo con los progenitores es fundamental para el bienestar de niños y adolescentes. Hablamos con cinco hombres y sus hijos que encuentran en las aficiones un modo de transmitir valores y estar unidos
El tiempo compartido entre padres e hijos es limitado y, más aún, si se descuenta el que se pasa frente a las pantallas y el que se dedica a las tareas cotidianas. A medida que los niños superan la infancia y la adolescencia, esos momentos juntos se reducen cada vez más, según un estudio de la American Time Use Survey (ATUS). En la infancia, pasar tiempo con los progenitores no solo resulta fundamental para la buena crianza, sino que, además, los niños que realizan actividade...
s junto con los padres hombres reciben una recompensa social adicional: son más populares que los que no lo hacen. En el caso de los padres hombres, la relación con los niños se construye menos a través del cuidado y más desde el juego y el ejercicio físico. Por ello, las aficiones comunes adquieren un peso singular en la relación entre ellos.
Los cinco padres de este reportaje confirman que los hombres quieren cuidar más. Desafían las rutinas incompatibles, los horarios laborales extensos y los prejuicios de género, y muestran cómo se puede estar presente en las vidas de sus hijos. Un deporte, un pasatiempo o una práctica conjunta que no deja indiferente a ninguna de las dos partes puede ser una fuente de alegría, catarsis o recreación. En algunos casos, una preservación del legado familiar y una apuesta de futuro. Por encima de todo, las aficiones compartidas resultan una manera gratificante de crear conexiones inquebrantables entre padres e hijos.






