El papel de los progenitores para que los niños desarrollen habilidades interactivas es supervisarles sin entrometerse y crear oportunidades para que se relacionen de forma segura

Cumpleaños, fiestas escolares, citas con los amigos. La vida social de los niños es muy importante para su desarrollo y los padres también se ven arrastrados a

padres.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/mamas-papas/familia/2026-03-05/14-cosas-que-debe-tener-un-parque-infantil-para-que-disfruten-los-ninos-y-sus-padres.html" data-link-track-dtm="">los compromisos grupales de sus hijos. Pero, ¿qué ocurre si los adultos no tienen tiempo (o ganas) para dedicar a estos eventos? Lejos de sentirse culpables por creer que no lo están haciendo bien, hay que tener claro que no son expertos en encuentros interactivos ni monitores de tiempo libre. “Los padres no tienen que convertirse en organizadores profesionales para que su hijo desarrolle habilidades sociales adecuadas, pero sí es importante que generen un contexto que facilite oportunidades razonables de socialización”, explica Montserrat Díaz, responsable de Neuropsicoteca y colaboradora de la Clínica Movemento.

Para que un menor aprenda a relacionarse no es necesario que sus progenitores estén presentes en todos sus planes. “No implica asistir a todos los eventos o participar activamente en ellos, sobre todo si no encajan con sus gustos. Más bien, su papel es abrir puertas, acompañar de manera indirecta y asegurar espacios para relacionarse de forma segura y adecuada a la edad del niño”, afirma Díaz.