Los analistas prevén un repunte de la volatilidad a corto plazo y cifran en 100.000 millones de dólares las inversiones precisas para recuperar los niveles de producción de crudo previos a la decadencia del chavismo
El petróleo se ha situado en el centro del debate internacional en el arranque de 2026. El ataque de Estados Unidos a Venezuela que incluyó la detención de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para ser juzgado allí por narcotráfico supone una nueva inyección de volatilidad en el mercado energético a corto plazo. Más aún cuando el presidente estadounidense Donald Trump ha reconocido que el control del sector petrolero venezolano es uno de los objetivos centrales de la operación militar.
Pese al repunte de la inestabilidad geopolítica, y los interrogantes que abre el ataque estadounidense en otros países productores de petróleo como Irán, los expertos auguran un escenario de exceso de oferta que dejará un barril Brent por debajo de los 60 dólares. Es más, los estrategas no esperan que los sobresaltos de la geopolítica afecten de forma notable en los precios: consideran que tanto Venezuela como el fin de la guerra de Ucrania tendrán un impacto limitado en el mercado petrolero.












