El barril de Brent cerró 2025 con una caída anual del 20% y se quedó en el entorno de los 60 dólares, retrocediendo a niveles de hace cuatro años

El alivio que habían encontrado los grandes países consumidores de petróleo con el recorte experimentado por el precio del barril de petróleo en los últimos cuatro años, coincidiendo con el inicio de la invasión rusia en Ucrania, amenaza con frenarse ahora por el ataque de Trump a Venezuela y el impacto que este pueda tener en las tarifas que pagan esas naciones por el crudo.

Desde que tocó máximos en marzo de 2022 —con 128 dólares por barril—, el precio se ha desplomado hasta cerrar el pasado ejercicio en el entorno de los 60 dólares, lo que supuso una caída superior al 50% y un regreso a los niveles de principios de 2021. En 2025, el recorte ha sido del 20%.

Las últimas cifras de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que reúne a los mayores productores del mundo, minimizan —pero solo de forma parcial— ese posible impacto. La producción de crudo de Venezuela ha ido perdiendo peso en los últimos años: en 2023 alcanzó los 783.000 barriles al día, apenas un 2,9% del total de la OPEP.

Los mercados podrían, sin embargo, dar mas importancia a las reservas que a la producción: en cuanto a reservas el país latinoamericano sí tiene un papel protagonista, con 303.000 millones de barriles, lo que supone un 19,3% del total y le sitúa como el país con mayores reservas de petróleo del mundo, por encima de Arabia Saudí (267.230 millones) o Irán (208.600 millones).