El país latinoamericano podría reintegrarse a los mercados internacionales, pero haría falta una apertura a la inversión y, sobre todo, estabilidad política
La intervención de Estados Unidos en Venezuela deja un panorama de incertidumbre política que determina el futuro petrolero del país. El descarte por parte del presidente Donald Trump de una transición rápida y su insistencia en controlar el crudo venezolano ha descolocado a propios y extraños. Esta incertidumbre se proyecta sobre un sector petrolero
/elpais.com/internacional/2026-01-06/el-gran-botin-venezolano-un-coloso-petrolero-venido-a-menos-pero-con-millonarios-recursos-naturales.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-01-06/el-gran-botin-venezolano-un-coloso-petrolero-venido-a-menos-pero-con-millonarios-recursos-naturales.html" data-link-track-dtm="">arrasado por casi tres décadas de nacionalismo, mala gestión y corrupción con el chavismo, agravados por una década de sanciones estadounidenses. Como resultado, el país pasó de producir casi 3,5 millones de barriles diarios en 1998, antes de la llegada de Hugo Chávez a la presidencia, a apenas 800.000 barriles/día en diciembre de 2025, menos del 0,7% de la producción mundial. Venezuela cuenta con cerca del 20% de las reservas de petróleo del mundo —las mayores— pero también unas de las más caras de extraer y procesar por su alta densidad.
















