Los anuncios de Trump para autorizar la compra y explotación de petróleo venezolano sin sanciones mejoran las expectativas en las maltrechas finanzas del país

El acuerdo energético posterior al arresto de Nicolás Maduro, gestado entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, le ha cambiado al rostro al año económico venezolano en un parpadeo. Apenas en diciembre, el país tenía ante sí un 2026 con ...

perspectivas muy oscuras: sanciones internacionales; una inflación de tres dígitos, camino al descontrol total; un déficit fiscal de nueve puntos del producto interior bruto; una escala salarial miserable, y un mínimo crecimiento económico. Los acuerdos tutelados por Washington tras desalojar a Maduro del poder han liberado de trabas legales a la explotación de los recursos naturales del país, y ahora en algunos círculos financieros hasta se habla de un resurgir económico.

La Administración Trump ha anunciado que tomará unos 50 millones de barriles de petróleo venezolano y lo venderá a precios internacionales, sin los descuentos que ha tenido que afrontar el estado venezolano en estos años por sus ventas trianguladas. Trump ha levantado al veto a las empresas y contratistas internacionales interesadas en explotar el crudo nacional, y se ha mostrado dispuesto a promover nuevas inversiones en los yacimientos locales. Empresas como Chevron y Repsol se preparan para acrecentar su perfil en este nuevo marco. Las medidas también liberan de trabas a la estatal Petróleos de Venezuela.