La reportera, que acaba de publicar el documental ‘Transform the neglected’, recuerda que la agencia de cooperación de Estados Unidos ha financiado durante años la formación de redactores y el equipamiento de los medios de comunicación

La periodista liberiana Rita Jlogbe viajó “seis horas en motocicleta sin descanso, a través de la selva” hasta una comunidad “muy remota”, donde solo había un centro de salud que atendía a miles de personas, que a su vez vivían en zonas muy retiradas. Allí conoció la historia de un bebé que acababa de morir, “después de que su familia hubiera caminado 24 horas para llegar a la clínica”. “No pudieron atenderlo porque no tenían ni siquiera paracetamol, y fue enterrado en la propia instalación porque la familia ya no podía caminar otras 24 horas para volver a su aldea y darle sepultura”, explica.

Jlogbe no dudó: preguntó dónde podía tener acceso a una red de telefonía, subió a una montaña y envió un reportaje sobre cómo la falta de medicamentos esenciales había provocado la muerte de un recién nacido. “El impacto fue enorme: antes de que me hubiera ido del lugar, las autoridades sanitarias ya habían respondido y empezaron a distribuir medicamentos”, recuerda la periodista, como ejemplo del poder de la información.