La libertad de prensa y de expresión atraviesa uno de los peores momentos en el país centroamericano. Decenas de periodistas, activistas y críticos se han ido por temor a represalias

La Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), principal gremio del país, anunció el cierre de sus operaciones y su exilio forzado ante el creciente hostigamiento a la prensa bajo el Gobierno de Nayib Bukele. Así lo ha confirmado a El PAÍS su presidente, Sergio Arauz. Su salida marca un precedente histórico: por primera vez desde su fundación en 1936, la asociación traslada su personería jurídica fuera del país El hecho ocurre tras el exilio de otros 43 periodistas este año, consecuencia de la escalada autoritaria.

En los últimos años, la APES se volvió un actor incómodo para la Administración de Bukele al denunciar de forma constante los ataques contra la prensa y la libertad de expresión. En su informe más reciente, registró 789 agresiones en 2024, la cifra más alta de la última década. La mayoría, según el documento, provenientes de agentes estatales: policías, soldados, funcionarios públicos e incluso del propio presidente.

La asociación señaló que la entrada en vigor de la Ley de Agentes Extranjeros, el 4 de septiembre, fue el golpe final que la obligó al exilio. La ley obliga a registrar a toda organización o persona que reciba fondos del exterior para actividades consideradas “políticas”, les arrebata el 30% de esos ingresos y entrega a un funcionario el poder absoluto de decidir quién puede trabajar legalmente en el país. El pasado 16 de septiembre, la APES anunció que cerraría todas sus operaciones en el país y no se someterá a dicho mecanismo de control.