Cuando eres periodista y un dron de vigilancia enviado por el presidente de tu país se cuela en el salón de casa, quizás ha llegado el momento de decidir si merece la pena permanecer en este oficio. El salvadoreño Carlos Dada pensó que sí. En 2023, trasladó desde El Salvador a Costa Rica la sede legal y administrativa de El Faro, un medio de investigación creado en 1998 y cuyos trabajos sobre crimen organizado, corrupción y violencia en la era Bukele son una referencia del periodismo en español. La semana pasada, Dada compartió algunas reflexiones con los alumnos de un máster de reporterismo internacional organizado por RTVE en Madrid y se mostró honestamente crudo con ellos. Les habló del acoso del poder, del exilio, de las inseguridades económicas y de lo frustrante que resulta convivir con la sensación de que tanto trabajo no cambia las cosas, al menos a corto plazo. Para Dada, el periodismo es una carrera de fondo y un compromiso especialmente necesario ahora que los regímenes autoritarios buscan cualquier manera de apagar las voces que van a contracorriente.
EDITORIAL | Un problema recurrente de gobiernos autoritarios y dictaduras es que, cuando los intereses del gobernante no coinciden con el interés público, se imponen siempre los del dictador. https://t.co/oJFW5myei0 pic.twitter.com/7VO99mZ84e






