Un estudio de la Universidad de Sídney relaciona el cierre de USAID con un aumento de la violencia, ya que parte de la población se une a milicias ante la falta de alternativas económicas, mientras los Estados carecen de recursos para proporcionar servicios y mantener acuerdos informales con grupos armados

El desplome de la ayuda exterior al desarrollo de Estados Unidos no solo está provocando una crisis sin precedentes en la salud global, con clínicas cerradas, campañas de vacunación paralizadas y millones de niños en riesgo de quedarse sin tratamiento o sin nutrición básica: también está alimentando la violencia en algunos de los lugares más frágiles del planeta.

Un nuevo análisis cruza datos de violencia política del proyecto ACLED, una de las bases de datos más completa sobre ubicación y eventos de conflictos armados, con información geolocalizada sobre cooperación internacional. Su conclusión es que, tras el cierre de USAID, la agencia de cooperación de EE UU, los países africanos más dependientes de esa financiación registraron un aumento aproximado del 5% en los conflictos armados. Sin embargo, cuando se analizan los tipos específicos de violencia, como la ejercida por las milicias contra los civiles, el porcentaje aumenta al 14%.