La renovación de esta vivienda eslovena en Liubliana va más allá de la conservación. Convertida en palimpsesto arquitectónico, este edificio a capas es a la vez testigo de la historia e inmueble contemporáneo

La máxima lampedusiana de qué cambiar para que todo siga igual tiene su traducción arquitectónica en numerosas restauraciones: todas las que se arriesgan a alterar algo. En Liubliana, la capital de Eslovenia, el estudio de arquite...

ctura OFIS ha afrontado esa tensión, entre la permanencia y el cambio, en la remodelación de la Vila Mirje, una casa diseñada como cualquier residencia burguesa: un símbolo de estatus y estabilidad.

Construida a principios del siglo XX en el distrito céntrico de origen romano que lleva el nombre de la propia casa, la Vila Mirje tenía salones para celebraciones, escaleras para encumbrar esas celebraciones y fachadas ornamentadas para anunciar su poderío. Sin embargo, el tiempo se encargó de re-programar el uso de muchas de esas viviendas. Algunas se convirtieron en plurifamiliares; otras, en oficinas. El programa inicial se fragmentó. Y esa fragmentación borró la tipología burguesa inicial.

La remodelación perpetrada por OFIS ahora se hace ahora eco del paso del tiempo, de los cambios y de la historia de la vivienda. “La dignidad permanece”, explican los arquitectos, “sin embargo, la vida es otra”. Hoy la renovación de la vivienda se apoya en espacios adaptables, porosos, capaces de aceptar y acomodar los cambios.