El urbanismo táctico busca mejorar la calidad de vida en las ciudades con intervenciones temporales de bajo coste. Básicamente es una prueba. En su mejor versión propone intervenciones —después de estudiar lo que no funciona o podría mejorar en un lugar— o escucha: organiza consultas, lo que se llama participación ciudadana, para entender dónde están los obstáculos para vivir mejor. A partir de ahí, arquitectos y diseñadores piensan, diseñan y prueban. Algunas intervenciones temporales se quedan. Y cambian las ciudades. También la manera de diseñar.
El Ayuntamiento de Logroño lleva una década encargándole al arquitecto Javier Peña una gran revisión urbana. Parece temporal. Dura solo unos días. Pero se construye durante todo un año. Y el Ayuntamiento y Peña están convencidos de que sus efectos podrían llegar a durar más de un año. Pero… para eso hay que probar. Hablar, arriesgar y reaccionar.
Este año, una vez más, el festival Concéntrico de intervenciones temporales en Logroño ha reunido a proyectistas y diseñadores de todo el mundo. Algunos, como los holandeses MVRDV, han trabajado con una de las esencias del lugar: el vino de Rioja y todo lo que le rodea. En la plaza San Bartolomé, su proyecto Tapete es una alfombra confeccionada con miles de corchos reciclados. La instalación transforma el espacio público en un suelo blando y lúdico que invita al juego y al descanso.






