Noto el aliento de Ken Loach y Mike Leigh en este filme. La dirige un tipo de 29 años llamado Harris Dickinson, al que conozco en su faceta de actor
Ambos son urbanitas ingleses, tenían un estilo reconocible y preocupaciones similares en su cine. Casi siempre está habitado por perdedores, por clases bajas a las que acorralan los problemas. Sospecho que su longeva edad les ha aconsejado o impuesto que ya no hagan más películas. Algunas eran muy buenas. Y hay otras en las que se percibe su amor por el panfleto. Creo que son gente muy digna. Y eternamente preocupada por el lamentable estado de las cosas. Estos dos señores tan inteligentes como combativos se llaman
/2023-10-28/ken-loach-nunca-ha-dado-tanto-miedo-la-ultraderecha-en-europa-como-hoy.html" data-link-track-dtm="">Ken Loach y Mike Leigh. El suyo es un cine con escasa continuidad. Y se les echa de menos.
Pero noto el aliento de estos predecesores en Urchin. La dirige un tipo de 29 años llamado Harris Dickinson, al que he visto en su faceta de actor en varias películas, incluida aquella estupidez sadomasoquista titulada Babygirl, que narraba la pasión carnal de una superejecutiva hacia un chaval presuntamente misterioso al que dobla la edad. Dickinson demuestra ser un director interesante narrando una historia sobre gente marginal, buscándose la supervivencia en la puta calle, durmiendo en ella o en refugios improvisados o, con suerte, en los albergues que les procuran los servicios sociales. Y la protagoniza un tío muy joven en cuya descripción el guion no cae en la tentación altruista, la mitificación del marginal, la poética del miserabilismo. El pavo, que fue adoptado cuando era pequeño, se las ingenia para ir tirando en la calle. Una forma vil de hacerlo es robar y golpear a un desconocido, alguien honesto y generoso que ha intentado ayudarle. Le trincan y pasa una temporada en el trullo. A la salida el eterno problema volverá a empezar. Intentando durante un tiempo mantenerse currante y digno, abandonando temporalmente la priva y las drogas, con las que tiene una relación apocalíptica, intentando frenar su violencia y su mal rollo, compartiendo horas con gente tan perdida como él. Intenta buscar un techo y un mínimo de estabilidad anímica.






