Cillian Murphy protagoniza otra aproximación al escándalo de las lavanderías dirigidas por monjas católicas que conmocionó Irlanda
A los actos más crueles y ruines del ser humano realizados no de forma individual sino colectiva siempre se les puede encontrar un nuevo ángulo para su tratamiento en el cine (de ficción o en forma documental) y en la literatura (de invención inspirada en hechos reales o como ensayo). Quizá el Holocausto sea el paradigma: cientos, miles de películas y libros, y aún nos sorprendemos de vez en cuando con una mirada nueva, con una visión aún más compleja, con el acercamiento a algunos de sus tabúes de representación o de actitud (que todavía los hay)...
, tanto en la vertiente de los criminales nazis como incluso la del pueblo judío.
El caso de las llamadas lavanderías de la Magdalena en Irlanda podría ser otro ejemplo, pero de signo distinto: el de la película que llega en el momento justo para no solo contar sino también para revelar y denunciar; que se alza con un gran premio en un festival (en este caso, el León de Oro en Venecia); que tiene calidad artística y relumbrón social y político, y que puede hasta cerrar el panorama futuro de aproximación al tema por haberlo dicho ya (casi) todo. Las hermanas de la Magdalena, escrita y dirigida por Peter Mullan en el año 2002, causó un gran impacto en todo el mundo, y sobre todo en Irlanda.






