La vida, lo sabemos, es mayoritariamente violenta y quizá por eso propuestas como esta serie británica se agradecen con mayor intensidad de la habitual

Hay un momento en el que el espectador de series de ficción, y aún más el que ha optado por comentarlas, agradece profundamente el que existan propuestas alejadas de la violencia criminal o la habilidad policial para descubrir al asesino, temas dominantes en las producciones televisivas, sin que ello suponga un reproche. La vida, lo sabemos, es mayoritariamente violenta y quizá por eso propuestas como la británica Todas las criaturas grandes y pequeñas, de la que ahor...

a Filmin y Movistar+ están ofreciendo la sexta temporada, se agradecen con mayor intensidad de la habitual.

Lo que ocurre en el pequeño pueblo ficticio de Darrowby, es decir, en el real de Grassington, en Yorkshire, Inglaterra, inmediatamente después de finalizada la Segunda Guerra Mundial se puede describir citando Menosprecio de corte y alabanza de aldea de Fray Antonio de Guevara, publicado en 1539: “tiene el aldeano otros pasatiempos, es a saber, oír balar las ovejas, mugir las vacas, cantar los pájaros, graznar los ánsares, gruñir los cochinos, relinchar las yeguas, bramar los toros, correr los becerricos, saltar los corderos, empinarse los cabritos, cacarear las gallinas, encrestarse los gallos, hacer la rueda los pavos, mamar las terneras, abatirse los milanos, apedrearse los muchachos, hacer puchericos los niños y pedir blancas los nietos”.