El protagonista de ‘El triángulo de la tristeza’ o ‘Babygirl’ debuta en la dirección con un filme que bebe del cine social clásico británico
En el cuerpo de Harris Dickinson (Londres, 29 años) hay varios tatuajes. En su hombro derecho, como se puede ver en alguna de sus películas, se puede leer “KES”, en referencia a la película homónima de 1969 de Ken Loach, que también era el filme favorito de
ura/826758014_850215.html" data-link-track-dtm="">Krzysztof Kieslowski. Eso sí es una declaración de intenciones. Festival de cine de San Sebastián. Urchin, el debut en el largo como director de Dickinson —que se estrena este viernes en salas comerciales—, se proyecta en la sección Perlak, y el londinense atiende a la prensa. Así que cuando se le pregunta por el tatuaje, levanta la manga corta de su camiseta, y luce orgulloso el referente. “Loach es uno de mis chicos”, ríe.
La imagen ante el mundo de Dickinson probablemente esté mediatizada por sus trabajos como actor: protagonizó El triángulo de la tristeza (2022), de Ruben Östlund, el mismo año en que se le pudo ver en la saga The King’s Man, fue el amante turbulento de Nicole Kidman en Babygirl (2024) —Banderas habla maravillas de él en aquel rodaje— y apareció en Blitz (2024), de Steve McQueen. Pero su carrera es mucho más, desde que en 2017 llamó la atención su trabajo en Beach Rats; y le han movido proyectos autorales y arriesgados (The Souvenir: Part II, El clan de hierro, La chica salvaje) más que los que le llegan por su rostro bonito (Maléfica: maestra del mal).






