La actriz se pone tras las cámaras para dirigir a Helen Mirren y Toni Collette en el drama navideño ‘Adiós, June’, con guion de su hijo mayor

En una charla sencilla, cercana, resulta fácil entender por qué Kate Winslet es un tótem de la industria del entretenimiento. Mientras que muchos actores sonríen para la foto y se marchan sin mirar atrás, la británica Winslet (Reading, 50 años) se queda hasta casi perder el avión de vuelta a casa de cháchara con un grupo de periodistas al que —a algunos de años, a otros de apenas breves encuentros— conoce incluso por su nombre. Se acerca, abraza, pregunta por la familia, ríe con anécdotas, se saca selfis. El evento tiene lugar durante un pase de Adiós, June, su primera película como directora, con guion de su hijo mayor, Joe Anders, de 21 años (en realidad, Joe Alfie Winslet Mendes).

Un par de días después, durante la entrevista con EL PAÍS, Winslet vuelve a mostrar esa cercanía. Habla de su regreso a Londres, de cómo fue el vuelo, hasta del tiempo. Está feliz. Su primera película tras las cámaras se estrena el 24 de diciembre en Netflix. Sin ser una historia plenamente navideña, tiene la época como telón de fondo. Además de dirigirla, Winslet interpreta a una de los cuatro hijos de June, la protagonista (Helen Mirren), una mujer enferma terminal que celebra su última Navidad en el hospital junto a su fiel esposo (Timothy Spall) y sus hijos (la propia Winslet, Toni Collette, Andrea Riseborough y Johnny Flynn) y nietos, enfrentados por rencillas de años. Rodada con bajo presupuesto y en mes y medio en un antiguo hospital a las afueras de Londres, Winslet se muestra orgullosa no solo por su debut sino también por el de su primogénito.