Bajo la apariencia de rebeldía de los agitadores ultras en las universidades solo hay desinformación y ruido emocional

Hay que ver lo fea que se pone una tocando el aulós. Yo coincido con Atenea en eso. No favorece nada. Como instrumento de viento, ese antiguo oboe doble de pasado griego obliga a almacenar demasiado aire y a quien lo toca se le inflan los carrillos. Atenea lo inventó, y al probarlo, vio reflejada su cara en el agua, no se gustó y lo arrojó al suelo con desprecio. ...

No haría yo como Atenea, claro, no lo tiraría llena de ira porque una diosa es valiente, poderosa y una no es más que una profesora universitaria sin ademanes divinos. Pero, además, pondría otro cuidado con el repudio del instrumento porque me sé cómo continúa esta historia en la mitología griega. Al abandonarlo sin consideración, Atenea desprecia lo que la deslustra y deja la trama abierta para que luego alguien, quien sea, se lo tope por el camino, ignore quién lo creó, lo use para sí y aprenda a tocarlo aunque le desluzca el aspecto. Y ese alguien, en la historia, tiene después la soberbia enorme de creer que basta mover los dedos y soplar a pulmón lleno para ser un buen músico. Ese instrumentista casual tiene un conocimiento autodidacta y menor, exhibe una capacidad habilidosa sin trasfondo, no sabe qué es una orquesta, no tiene la experiencia de escuchar a quienes han compuesto o tocado antes que él. Pero como ignora su ignorancia, dice públicamente que él es mejor incluso que el dios de la música. Y reta a ese dios, que, por ejemplo, toca la lira.