Hay una espiral de bulos y provocaciones que algunos se empeñan en exportar a los campus bajo una impostada invocación a la libertad de expresión
Nada más lejos de los valores universitarios que los discursos de miedo y de odio, el ataque a los principios democráticos y la expansión de fake news. Una espiral de bulos y provocaciones que algunos se empeñan en exportar a los campus bajo una impostada invocación a la libertad de expresión que, en el fondo, solo se puede entender desde un ataque consciente y deliberado al rigor, al debate...
de ideas y al respeto a la pluralidad. Estamos ante una realidad que nos interpela a todas y todos y que nos exige reivindicar la Universidad como espacio crítico, plural y autónomo. No debemos olvidar que la ciencia, la innovación y los valores compartidos son el mejor instrumento no solo para garantizar el progreso económico, sino también, y no es una cuestión menor, para preservar el modelo social de convivencia.
Precisamente en este contexto, conviene recordar la voz del economista, profesor y humanista José Luis Sampedro, quien defendió con lucidez que la democracia solo sobrevive si la ciudadanía piensa libremente. Esto es lo que está en juego y aquí es donde las universidades tenemos un papel esencial.







