En el consultorio de noviembre hay temas para todos los gustos: delincuencia gazpachera, oxidación en los sofritos, botes con lentejas negruzcas y ‘shurs’ de Forocoches

Aló Comidista es un consultorio en el que vale todo: dudas culinarias, enigmas gastronómicos, problemas psicológicos, cuestiones metafísicas y dramas de la vida contemporánea. Solo tenéis que enviarme un correo a elcomidista@gmail.com, y responderé a vuestras preocupaciones / tonterías el primer viernes de cada mes (salvo festivos, puentes, periodos vacacionales, enfermedad grave o fallecimiento).

Patricia: El otro día hice una videollamada con mi hermano, que se fue a vivir a Alemania hace siete años, y le vi preparar gazpacho con tomate concentrado (del de tubo de pasta de dientes). Él asegura que el sabor es mejor. ¿Es un crimen contra la humanidad o sale bien? ¿Está engañando a sus amigos teutones con su gracia sandunguera y les está suministrando pimiento con cosas? ¿Se puede hacer gazpacho con tomate de bote?

Querida Patricia, no he probado nunca el gazpacho de tomate concentrado, pero algo me dice que la técnica de tu hermano -y por extensión, cualquier uso de tomate envasado- se lleva por delante una virtud esencial de esta sopa / bebida: el sabor fresco y ligeramente ácido del tomate natural. Si añadiera al gazpacho un poquito de concentrado para reforzar la intensidad, quizá lo suyo se podría considerar pecado leve. Pero por lo que cuentas, entiendo que solo usa dicha pasta disuelta con agua o añadida sin más a otras verduras, por lo que estaríamos ante un crimen merecedor de cadena perpetua en toda Andalucía.