Aló Comidista es un consultorio en el que vale todo: dudas culinarias, enigmas gastronómicos, problemas psicológicos, cuestiones metafísicas y dramas de la vida contemporánea. Solo tenéis que enviarme un correo a elcomidista@gmail.com, y responderé a vuestras preocupaciones / tonterías el primer viernes de cada mes (salvo festivos, puentes, periodos vacacionales, enfermedad grave o fallecimiento).

Hugo: ¿Por qué el vino blanco se toma frío, y el tinto, a temperatura ambiente?

Querido Hugo, ¿sabes cuando te preguntan por algo que has hecho toda la vida por seguir la corriente, sin saber muy bien por qué? Pues eso es lo que he sentido al leer tu correo. La respuesta obvia sería “porque sabe mejor”, pero… ¿es la temperatura a la que tomamos los vinos un constructo social, o hay un motivo que vaya más allá del uso y costumbre? ¿De donde salen las recomendaciones para tomar un vino a 12 grados y otro a 18?

Yolanda Ortiz de Arri, periodista especializada en esta bebida y redactora de Spanish Wine Lover, nos ilumina al respecto: “El aroma y sabor de un vino cambian mucho según la temperatura a la que se sirve. Cuanto más alta es, más compuestos volátiles se liberan y, por tanto, más se perciben los aromas. Por eso, los vinos con crianza y más complejos, tanto blancos como tintos, ganan al servirse relativamente templados (entre 14 y 18 grados). Pero ojo: por encima de 20 empieza a evaporarse demasiado alcohol, y el vino puede resultar desequilibrado”.