Madrid (EFE).- La filtración de un correo en el que el abogado de la pareja de Isabel Díaz Ayuso reconocía que éste había defraudado dinero a Hacienda sienta a partir de este lunes en el banquillo por primera vez en la historia a un fiscal general del Estado, a Álvaro García Ortiz, por un delito de revelación de secretos.

El Tribunal Supremo juzgará durante dos semanas si García Ortiz incurrió en este delito por el que las acusaciones particular y popular -entre las que está la pareja de la presidenta madrileña y una asociación de fiscales- solicitan entre 4 y 6 años de cárcel y hasta 12 de inhabilitación.

La Fiscalía, de la mano de la teniente fiscal del Supremo, defenderá que no hay delito, pues «ninguna intervención puede atribuirse» a García Ortiz en la divulgación de ese u otros correos, una tesis que también esgrimirán los abogados del Estado que le representan.

Como ocurrió cuando declaró ante el juez, el fiscal general entrará por la puerta principal del Supremo, en su condición de autoridad, y está previsto que en el juicio se siente en estrados, junto a sus abogados, y con toga, informan a EFE fuentes fiscales.Lo previsible es que una representación de fiscales, entre ellos varios fiscales de Sala, estén presentes en algunas sesiones en apoyo al fiscal general, y también algún miembro de alguna asociación.