La falta de estadísticas recientes y el apaciguamiento de potenciales crisis allanan el camino para que el Eurobanco lleve a cabo la tercera pausa consecutiva en los tipos de interés
El Banco Central Europeo hará este jueves en Florencia lo mismo que en julio y septiembre: nada. En el caso de la política monetaria, sin embargo, la inacción es también una declaración de intenciones: la tercera pausa consecutiva en los tipos de interés, actualmente en el 2%, demuestra que el Consejo de Gobierno está cómodo con el nivel de inflación de la zona euro, del 2,2%. Más aún teniendo ...
en cuenta que la previsión que maneja es la de una desaceleración no muy pronunciada de los precios en meses venideros y una mejoría —tampoco exagerada— en el crecimiento.
El encuentro en la capital de la Toscana, hospedados por el Banco de Italia —cada año el BCE realiza una reunión itinerante en uno de los países del euro—, se presenta por tanto descafeinado, a la espera de un cierre de año algo más incierto: algunas casas de análisis auguran que en diciembre la discusión sobre un nuevo recorte podría regresar.
Antes, la presidenta de la entidad, Christine Lagarde, se ha dejado ver ya por Florencia en actitud relajada. Medios locales relatan que pasó por el mercado de Sant’Ambrogio, donde se tomó un capuccino, compró granadas, y dijo que su marido le encargó un panettone (que se desconoce si finalmente adquirió). A su paso entre puestos de verduras, frutas y quesos, observó detenidamente los precios de los alimentos. Y lo que vio le gustó a medias. “Han subido, pero mucho menos que hace dos años, aunque siguen estando por encima de la tasa de inflación media. Debemos asegurarnos de que sigan bajando, porque la alimentación es fundamental”, dijo la francesa, que no eludió confidencias más personales. “Mi hijo eligió Florencia para pedirle matrimonio a su prometida”, reveló.









