Libros que invitan a viajar a la España desconocida para descubrir la nueva y la tradicional cocina del ámbito rural
¿Existe una cocina de pueblo? Se cuestiona Jordi Luque, autor de Nueva cocina de pueblo (Planeta Gastro) a lo que podríamos añadir: ¿Existe una nueva cocina en el ámbito rural? ...
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“Este libro —escribe el autor—, más que constatar una realidad, plantea preguntas sobre la ruralidad y su relación con la cocina: ¿Existe una sola forma de ser de pueblo? ¿Cómo son las cocinas rurales? ¿Los restaurantes rurales deben trabajar bajo el concepto de la proximidad? ¿Son este tipo de restaurantes capaces de dinamizar un territorio, a sus productores y cultura?”. Preguntas que pone Luque sobre la mesa para que sea el propio lector quien busque respuestas o simplemente acepte la invitación a dejarse llevar a un territorio, posiblemente, inexplorado. Lugares a los que no acudiría si no fuera porque te cuenta que allí, en ese lugar perdido de la geografía española, hay un restaurante donde se come muy bien: Puertomingalvo (Teruel), Santikurutze kanpezu (Álava), Gilmenells (Lleida), Huerta del Marquesado (Cuenca)…
Este es un libro de viaje culinario sin recetas. Con nombres y apellidos. Con las historias de Olga García y su madre Elena; de Edorta; de Iris y Bruno; de Eva Guzmán y Fernando Rodríguez; de María y Alberto… Este es un libro que habla de paisaje, de carreteras de curvas, de nieblas y paisajes deslumbrantes, de huertas, secaderos y plantas aromáticas. Este es un libro que a ratos emite silencios y a otros, ganas de coger la maleta y comenzar a seguir los pasos de su autor. O quizá podríamos decir autores, porque Nueva cocina de pueblo no sería un libro completo sin las imágenes de Sara Castaño. La fotógrafa aporta la otra mirada a ese viaje de ida y vuelta que emprendió junto con Jordi Luque, en dos tandas, con la ruta marcada, sabiendo a dónde querían ir, pero desconociendo lo que se iban a encontrar. “Hemos recorrido 5.089 kilómetros por España [...] Los restaurantes que visitamos fueron elegidos porque se encuentran en los pueblos realmente pequeños, de entre 47 y 819 habitantes [...] Y porque sirven alta cocina, sintagma controvertido que aquí uso en oposición a la cocina tradicional que uno puede esperar de una zona rural”, explica Jordi Luque al comienzo del libro.






