Más allá de los destinos clásicos de la isla, la zona de poniente ofrece un viaje auténtico y lleno de sorpresas. Desde los históricos viñedos de Marsala hasta las calas vírgenes de la Reserva dello Zingaro, pasando por pueblos con una arquitectura que refleja siglos de influencias
El recién llegado a Palermo suele viajar hacia el sur o hacia el este, convencido de que los mayores tesoros de Sicilia se encuentran en la costa opuesta. Pero con más de 25.000 kilómetros cuadrados, la isla mediterránea esconde un sinfín de joyas que merecen el desvío, más allá del triunvirato del este, protagonizado por
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com/elviajero/2020/10/29/actualidad/1603965589_854848.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/elviajero/2020/10/29/actualidad/1603965589_854848.html" data-link-track-dtm="">Taormina, Catania y Siracusa. Una alternativa es virar hacia el oeste, siguiendo los pasos de un turismo más local —principalmente italianos del norte, especialmente de Lombardía— y más auténtico. “Auténtico” no debe sonar a tópico, o no demasiado, porque precisamente lo que hace atractivo este rincón es también lo que disuade a muchos: es mucho menos accesible que la costa este, a la que se puede llegar en autopista desde Palermo o directamente en avión a Catania.








