Con el aborto, Ayuso calca el método trumpista consistente en ir imposibilitando un derecho acosando a quienes quieran ejercerlo
Desde que el visionario Aznar señaló, como un Colón del siglo XX, el nuevo mundo con el dedo, la derecha española se volvió americana. Y con esa decisión asumió las leyes de un imperio cuya moral está ligada desde su inicio a Dios y al dinero; ya lo rezan los dólares: In God We Trust. Cuando la presidenta madrileña
m="">señaló con el dedo el camino de salida a las ciudadanas que contemplaran interrumpir su embarazo en la sanidad pública madrileña, no estaba inventando la acracia institucional, lo que hacía la presidenta era calcar el método trumpista consistente en ir imposibilitando un derecho sin recurrir a cambios legales sino acosando a quienes quieran ejercerlo.
En EE UU se han ido cerrando sistemáticamente centros de salud reproductiva obligando a las mujeres que quisieran abortar a viajar a estados demócratas donde son recibidas por activistas que las asisten en el trance. De la misma manera que siempre han encontrado maneras de dificultar el voto si éste no convenía, han puesto piedras en el camino hacia el aborto, arrojando a la mujer sola, sin recursos para pagarse viaje y estancia, a desistir de ello y resignarse a afrontar una carga más. Las grandes perdedoras, una vez más, las mujeres negras. Hay muchas formas de someter a la población, esquilmar las ayudas sociales es la primera.







