La líder ha pasado de defender que el PP caminara de la mano de la sociedad en tiempos de Cifuentes a definir la interrupción voluntaria del embarazo como “un fracaso y no un derecho” tras llegar al poder
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), se negó el jueves a cumplir la ley creando un registro de sanitarios objetores al aborto (“no voy a hacer una lista negra de médicos nunca”, dijo en la Asamblea), y dejó una de esas frases que persiguen a un político durante toda su vida: ...
“No se va a señalar a nadie por abortar, pero tampoco por dejar de hacerlo. Y no se va a señalar a ningún médico por practicar un aborto, o por no querer practicarlo. ¿Le parece poco? ¡Pues váyanse a otro lugar a abortar! (...)”, le espetó a la oposición de izquierdas. Sin embargo, nadie puede dar por seguro que esa sea la opinión definitiva de la baronesa en este asunto. Su discurso sobre el aborto ha sido un ir y venir constante desde que se asomó a la vida pública.
La hemeroteca descubre a muchas Ayusos. Incluso muestra a Ayuso contradiciendo a Ayuso. Porque hubo una Ayuso progresista, en tiempos de Cristina Cifuentes (presidenta regional entre 2015 y 2018). Una Ayuso que se abrió paso hasta la primera línea política defendiendo a Vox desde el PP (como vicesecretaria de comunicación). Una Ayuso que intentaba contentar a todos (la candidata de 2019). Una asentada y libre de dependencias de otros partidos (la de 2022 que defendió el derecho de las chicas de 16 años a abortar sin pedir permiso a su familia). Y ahora hay una Ayuso plena, que galopa al lomo de su mayoría absoluta mientras intenta evitar que la alcance el crecimiento de Vox en las encuestas.






