La propuesta de Vox, apoyada por el PP, para informar a las mujeres que deseen abortar de un síndrome que no existe resume la impotencia de Feijóo para frenar el avance de la extrema derecha

Ocho días después de que en EE UU, su presidente, Donald Trump —el mismo que proponía inyecciones de lejía contra el covid—,

ismo-pese-a-la-evidencia-cientifica.html" data-link-track-dtm="">vinculase el paracetamol al autismo sin ninguna prueba científica, el PP y Vox aprobaron en el pleno del Ayuntamiento de Madrid que sea obligatorio informar a las mujeres que desean interrumpir su embarazo de un síndrome que no existe: el síndrome posaborto. Según Carla Toscano, la concejal del partido ultra que presentó la iniciativa, implica “alcoholismo, anorexia, bulimia, disfunciones sexuales, aislamiento...”. “Las mujeres que abortan tienen un 60% más de probabilidades de morir al año siguiente del aborto”, añadió, antes de señalar al PP por aliarse con la izquierda “desde hace años” para lanzar una “propaganda macabra” que causa miles de muertes. El edil del PP encargado de la réplica, José Fernández, acusó a Vox de llevar el asunto al pleno solo “para rascar votos”, es decir, para quitárselos, y planteó una enmienda que no alteraba el objetivo de la propuesta —la extrema derecha tampoco la aceptó—. A continuación, con el resto de su grupo, votó a favor.