El partido de Feijóo quiere evitar que lo equiparen con Vox, pero no tiene el coraje de marcar claramente las distancias

1. En Madrid el PP se pone en modo Vox aprobando una declaración sobre el aborto, cargada de ignominias como esta: “Es un gran negocio para el feminismo”. ¿Empieza el baile en la derecha? Atrapado en la vía estrecha de Alberto Núñez Feijóo, el PP siente el asedio de Vox y se mete por berenjenales de la extrema derecha olvidando que en estos casos el elector desengañado acostumbra a preferir el modelo a la copia. Vox está consiguiendo que el PP se ponga a remolque suyo. Es decir, la confirmación del fracaso del modelo Núñez Feijóo, mucho ruido y pocas ideas.

La trayectoria del presidente del PP ha alcanzado ya el nivel de caricatura. No sale del guion de la obsesiva descalificación permanente, en este caso del presidente del Gobierno, sin ningún argumento político; convirtiendo sus discursos solo en un sinfín de señalamientos personales. Y sigue y persiste a pesar de que los hechos no le están dando precisamente la razón en términos de beneficios para sus aspiraciones y para su partido, atascado de momento en su propósito de liquidación del presidente Pedro Sánchez, a pesar del sonoro apoyo mediático que le acompaña. Los ciudadanos buscan gente con autoridad y mínimamente confiable, y no es precisamente lo que transmite el que no avanza por sí mismo, sino en función del halo del adversario.